Culpa o miedo: le haré daño o me harán daño

¿Te revuelcas en culpa a través de este tipo de expresiones?. ¿Te frena el miedo a que algo de esto suceda?. Todo se basa en la falsa creencia de que puedes dañar o ser dañado.
Nadie te puede dañar ni tú puedes dañar a nadie. Solo uno mismo puede hacerse daño cuando ancla su felicidad a sus expectativas acerca de cómo deben comportarse otras personas o cómo deben ser las cosas.


Sé que este tipo de reflexiones pueden enfadar. En un primer momento surge una fuerte resistencia a tomar responsabilidad de la propia vida. Ojo, también he observado que algunas personas se amparan en esto para tratar de forma cínica a los demás.
Pero si el mensaje es comprendido, clarifica, permite saber aquello que te corresponde y aquello que no. ¿Vas a permitir seguir amargándote con los constantes cambios de las personas, sucesos y momentos de tu vida?. ¿Te corresponde culparte y hacerte cargo del dolor que otro siente por lo que esperaba de ti?.


Rara vez la vida coincidirá exactamente con lo que teníamos pensado. Lo que está fuera por más que quiera no está bajo mi control. Entonces puedes elegir: negarte, luchar y enfadarte o ceder y sentir paz.
Elegimos hacernos daño cuando esperamos que las personas y cosas se comporten como creemos que debe ser.


Para muchos esto sucede de forma muy inconsciente y en ese letargo, es muy común que esta reflexión enfade a más de uno, convencido de que son los demás, lo externo, los que han generado su dolor.
Nadie dijo que tomar responsabilidad de nuestra vida fuera fácil pero sin duda es liberador y empodera. El que se enfurruña es el niño interior que quiere las cosas tal y como las desea.


Si sientes que alguien te ha hecho daño por supuesto abraza tu dolor, porque no quiere decir que debas ignorar tus sentimientos. Pero ábrete a observar cual es esa expectativa con la que te estás haciendo sufrir.
Se consciente de que, del mismo modo que te generas sufrimiento, también tienes la oportunidad de soltar y recuperar tu bienestar.

Miedo: un gran maestro

En tu vida. ¿Cuántas cosas te resistes a hacer por miedo? ¿Qué experiencias te privas de experimentar?. No hablo del miedo a las cosas realmente riesgosas para nuestra vida, sino del miedo a no ser capaz, el miedo a lo que pensarán los demás (amigos, compañeros de trabajo, padres, pareja, sociedad, etc.) o el miedo a lo que pueda ocurrir en el futuro si nos salimos del plan establecido. Me refiero a miedos limitantes, ante los cuales escogemos hacernos pequeños en vez de coger las riendas de nuestra vida e ir a por lo que realmente queremos.


La muerte nos demuestra a todos, antes o después, que gran parte de nuestros miedos no justifican el haber dejado de lado los grandes sueños y pasiones.
¿Te has fijado en las personas que saben que van a morir?. Cuando realmente asumen que van a dejar de existir, verás que sueltan miedos y una gran serenidad y capacidad de disfrutar la vida inunda sus corazones. Pero ¿Es necesario algo así para despertar del letargo?. No, no lo es.
Solo es necesario que tomes consciencia de ellos y los mires a los ojos.

Todos hemos sido criados en la cultura del miedo. Bombardeados con advertencias por parte de padres, colegios, medios de comunicación, médicos, políticos… Y verdaderamente ¿Cuántos de todos esos posibles peligros que nos auguran acaban sucediendo?. Y es que mayoría de los miedos que sentimos son infundados, basados en las experiencias, asunciones o creencias de otros.
No quiere decir que el miedo sea un estorbo o algo de lo que nos, debemos librar cuanto antes. Por favor, no temamos también al miedo. Pero esos temores pueden ser los barrotes de tu jaula o tus grandes maestros.
Por eso a veces la vida nos apreta las cuerdas y la odiamos por ponernos en una encrucijada pero en realidad, todavía no estamos pudiendo ver que se abre la puerta hacia la libertad y el crecimiento.
¿Cómo sería si la próxima vez que sientas miedo lo observaras, lo es escucharas y acogieras la propuesta que lleva de la mano?. El miedo te muestra dónde pones tu límite y te invita a escoger el camino de la confianza o a morirte en él. Si te entrenas en esta nueva actitud te darás cuenta que los golpes y contratiempos de la vida te afectarán menos.
Es una cuestión de elegir, porque al fin y al cabo todos tenemos miedos. Pero anularte bajo su densa capa quizás te permite seguir siendo productivo y ofrecer la apariencia de que «todo está bien», sin embargo te mata por dentro. Y puestos a morir ¿Qué otra cosa puede ser tan temible como para que no te lances a por tu sueño?