Ahora te están sucediendo milagros

Algunos creen que los milagros son sucesos sobrenaturales que rara vez ocurren, como la curación espontánea de un cáncer o la transformación radical de alguien. Pero los milagros están presentes en cada instante de la vida. De eso son plenamente conscientes bebés y niños.
Pero llegados a la adultez, muchos dejamos de lado esa hermosa capacidad de asombro que les caracteriza.

Entonces comenzamos a vivir desde «la mente que todo ya conoce», donde todas las cosas cotidianas pasan a darse por sabidas, aunque nunca suceden de la misma manera.

En esa falta de asombro, bloqueamos el acceso a la auténtica sabiduría, que poco tiene que ver con el conocimiento.
Entonces asumimos que nada especial está ocurriendo. Las responsabilidades y las metas a conseguir nos parecen lo realmente importante y la exigencia hacia la vida eclipsan su grandeza.


A pesar de que no nos demos cuenta, nuestra respiración continúa sin necesidad de que la pensemos; nuestro cuerpo funciona en excelente intercambio bioquímico con el entorno; nuestro corazón sigue latiendo a la vez que el de 8000 millones de otras personas en este mundo. Y el planeta Tierra se sigue trasladando alrededor del Sol a 106.000 km por hora.

Si observamos a personas moribundas, muy a menudo vemos que recobran esta capacidad de apreciar la unicidad de cada momento. Pero no es necesario esperar a vernos en una situación así. Tampoco lo es tener que tomar algún tipo droga que atonte o relaje nuestra dura mente para poder dejarnos ir y liberar esa parte que es capaz de apreciar la vida.


Tienes siempre una oportunidad AHORA para sentir la vida en ti y a través de ti. Siente tu cuerpo que te sostiene en este mundo, la respiración, el pulso, permite que tus 5 sentidos perciban la multitud de estímulos que les llegan.
Porque a cada momento están sucediendo grandes milagros en ti y a tu alrededor. Tan solo hace falta que te abras a sentirlos para apreciarlos. Eso es abrir el corazón, eso es estar presente. Eso es vivir en estado despierto.

Jazmín Aradas